La confirmación de la gira apostólica del papa León XIV, que incluirá a la Ciudad Imperial en noviembre de este año, ha desatado una inmensa expectativa en el Perú. Recientemente, una comitiva técnica del Vaticano evaluó la explanada del Parque Arqueológico de Sacsayhuamán para la celebración de una misa multitudinaria, mientras que la Municipalidad Provincial del Cusco ya prepara la entrega de las “Llaves de la Ciudad” al sumo pontífice.
Un hito religioso tras 41 años de espera
El arribo de León XIV marcará un acontecimiento histórico para la región, ya que la última visita papal se remonta a 1985 con la llegada de Juan Pablo II. En aquella ocasión, el Papa polaco reunió a cerca de medio millón de fieles en Sacsayhuamán y coronó a la Virgen del Carmen de Paucartambo, un hecho que brindó esperanza en una época de profunda crisis sociopolítica en el país.
Para la antropóloga Gabriela Ugarte, la trascendencia del evento va más allá de la fe:
“El Cusco tiene una representación cultural e histórica importante. La llegada de León XIV movilizará una masiva concurrencia de feligreses que, impulsada por la era digital, pondrá a la ciudad ante los ojos del mundo. No es solo un evento religioso, enmarca lo cultural y político”, destacó.
En las calles de la ciudad, los vecinos comparten este sentimiento de orgullo y emoción, recordando experiencias pasadas y preparándose para recibir a miles de visitantes nacionales y extranjeros.
Impacto económico: Se esperan hasta 300 mil turistas
Más allá del fervor religioso, la gira papal representa una gigantesca oportunidad para la reactivación económica local. El gerente regional de Comercio Exterior, Turismo y Artesanía (Gercetur), Rosendo Baca, proyectó que la afluencia turística se incrementará entre un 20 % y 30 % durante esas fechas.
Esto significaría la llegada de entre 100 mil y 300 mil visitantes, generando un fuerte impulso para sectores clave como hotelería, gastronomía, agencias de viaje, transporte y comercio general.
Las preocupaciones de los cusqueños: Obras paralizadas e inseguridad
A pesar del optimismo del alcalde provincial, Luis Pantoja, quien aseguró que la ciudad “está lista” tras recibir el visto bueno de la comitiva del Vaticano, los ciudadanos han alzado la voz para advertir sobre problemas urgentes que deben solucionarse antes de noviembre.
Las principales demandas y preocupaciones ciudadanas se centran en:
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Inseguridad ciudadana: Constantes robos en las calles y demoras en la atención policial.
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Obras inconclusas: Calles cerradas o reducidas por trabajos de pavimentación que generan congestión vehicular y desorden urbano.
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Capacidad de respuesta: Temor al colapso del transporte y servicios públicos ante la masiva llegada de feligreses y turistas.
Los vecinos esperan que las autoridades provinciales y regionales aprovechen los meses restantes para acelerar el cierre de obras y mejorar el orden de la ciudad, garantizando que el Cusco muestre su mejor rostro ante la comunidad internacional.


